Hay días que terminan al cerrar el portátil. Y otros que simplemente cambian de escenario.
Una reunión que acaba con una copa. Un equipo que decide quedarse un rato más. Una presentación que continúa alrededor de la mesa. O ese mensaje que aparece en el grupo a media tarde: ¿tomamos algo cuando salgamos?
El afterwork en Madrid tiene precisamente eso. No necesita demasiadas explicaciones ni grandes preparativos. Solo un lugar que permita cambiar el ritmo, reunir al equipo y dejar que la conversación pase de lo pendiente a todo lo demás.
En La Botillería nos gusta pensar que los buenos encuentros empiezan así: sin demasiada ceremonia y alrededor de una mesa.
Un afterwork en pleno centro de Madrid
Cuando el plan empieza justo después de trabajar, la ubicación importa.
La Botillería está en Plaza de Oriente, entre el Palacio Real y el Teatro Real, en uno de esos rincones del centro de Madrid que hacen que incluso un martes cualquiera pueda sentirse un poco diferente.
Aquí, el afterwork puede empezar con una caña, continuar con algo para compartir y terminar, quizá, bastante más tarde de lo previsto.
Porque no todos los encuentros de empresa necesitan una sala de reuniones.
A veces hace falta justo lo contrario.
Salir de ella.
De unas copas después del trabajo a un evento de empresa
Hay equipos de cinco personas y equipos de cincuenta. Hay encuentros informales, celebraciones, presentaciones, cenas de grupo y ocasiones en las que simplemente apetece reunir a todos fuera del entorno habitual.
Por eso, contar con un espacio para eventos en Madrid que pueda adaptarse al tipo de encuentro permite que cada plan encuentre su propio formato.
En La Botillería contamos con diferentes ambientes para hacerlo. El Salón de la Chimenea, en la parte superior, está pensado para celebraciones, cenas y reuniones de grupo, mientras que El Aljibe, situado en la planta baja entre murallas árabes, permite plantear encuentros y experiencias en un espacio con una personalidad completamente distinta.
El plan puede ser informal o tener nombre en el calendario.
Lo importante es que se sienta natural.
Una mesa también puede hacer equipo
El afterwork funciona precisamente porque cambia la conversación.
Sin agendas. Sin turnos de palabra. Sin una presentación abierta en la pantalla.
Alguien pide una ronda, aparecen varios platos en el centro y, casi sin darse cuenta, empiezan conversaciones que probablemente no habrían ocurrido en la oficina.
La propuesta de La Botillería tiene mucho de eso: platos pensados para compartir, una cocina contemporánea centrada en el producto y un ambiente relajado en el que la comida puede alargarse hasta convertirse en tardeo.
Y quizás ahí está la diferencia entre organizar simplemente una reunión y crear un momento que el equipo recuerde.
Eventos corporativos que no tienen por qué parecer corporativos
Presentaciones. Encuentros con clientes. Celebraciones de objetivos. Reuniones de equipo. Cenas de empresa. Cócteles.
Hay muchas razones para reunir a un equipo, pero eso no significa que todos los eventos tengan que sentirse iguales.
Para grupos, La Botillería dispone de espacios privados y diferentes posibilidades de montaje. La Vidriera puede recibir grupos más reducidos, mientras que El Aljibe permite plantear formatos de mayor capacidad, incluido el formato cóctel. El restaurante también contempla la adaptación de menús y determinados servicios complementarios según las necesidades de cada encuentro.
Así, una jornada de trabajo puede terminar con una cena. Una presentación, con un brindis. Y una reunión de equipo, con esa sobremesa en la que por fin nadie mira el reloj.
Un espacio para reunirse bien
Quizá un buen evento no sea el que tiene más elementos.
Sino el que consigue que todo encaje.
El lugar. La mesa. La comida. La gente. El momento.
En La Botillería, frente a Plaza de Oriente, los eventos de empresa y afterworks en Madrid encuentran un espacio donde poder reunirse, compartir y dejar que el encuentro siga su propio ritmo.
Desde unas copas al terminar la jornada hasta una celebración privada o un evento para todo el equipo.
Porque algunas veces el mejor plan después del trabajo es precisamente ese:
que deje de parecer trabajo.